miércoles, 23 de febrero de 2011

Porque...

Porque no siempre río cuando estoy feliz ni siempre lloro cuando estoy triste, de hecho muchas veces río cuando estoy triste y lloro cuando estoy feliz. Porque me gusta afrontar los problemas de frente. Porque no siento mariposas en la tripa cuando alguien me gusta ni tampoco me tiemblan las piernas. Porque no pienso en lo que voy a decir ni cómo antes de hablar con nadie. Porque no tengo la manía de llevar la capucha bien puesta. Porque no tengo miedo a la soledad ni me agobia tener mucha gente cerca. Porque saludo al abrir la puerta del ascensor sin mirar si hay alguien o no. Porque me río de los demás pero de mí primero. Porque nunca elijo entre blanco o negro, me dedico a mirar la gran gama de grises que hay por medio. Porque me gusta gritar en silencio y gritar en ruido, grito. Porque yo soy de las que van cuando todos se han ido. Porque no resoplo sino que requetesoplo cuando algo me está cansando. Porque odio los quejicas pero me quejo de todo. Porque de pequeña no tenía todo rosa, sino que tenía variedad. Porque hablo cuando todo el mundo me manda a callar. Porque no me importa pedir perdón, pero no suplico. Porque estoy celosa hasta de mi sombra pero confío en mi novio más que en mí. Porque lo perdono todo y me cuesta enfadarme. Porque me gusta “pegarme” con mi novio y las cosquillitas. Porque no me gusta dar explicaciones si no las merecen. Porque siempre encuentro una excusa en el segundo antes de tener que decirla. Porque me gustan los besos en la frente y los muerdos en el cuello. Porque saco de quicio a todo el mundo, a mi novio el primero. Porque si hay que discutir, discuto. Porque no pienso antes de hablar. Porque no bebo vodka, yo soy de las que beben coca-cola en un botellón. Porque quizás no soy normal, no soy como el resto pero si algo tengo claro es que cada día menos.

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