
Pues he aprendido que la vida es igual que ese jugo de niños. Exactamente igual.
Tantas veces que hice lo que sentía, me deje llevar; siempre hay alguien que te avisa del peligro pero no hay cosa que más te lance que dicho peligro. Y mil veces que caí yo sola por, tal vez, ir demasiado rápido o por mirar hacía detrás. Pero las caídas que más duelen son las que te provocan...
Pero aún así te levantas, siempre te levantas, a veces con ayuda y muchas veces sola. Pero te levantas y sales corriendo de nuevo. Quizás al principio con algo de miedo pero acabas corriendo sin acordarte que caíste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta pequeña :D