viernes, 5 de agosto de 2011
Ser feliz tiene nombre de hombre.
Hoy he retrocedido diez meses de mi vida. Me he ido atrás y me he puesto a recordar lo bonito que fueron esos días, esos momentos en los que tú llegaste a mi vida. Nada podía ser más complejo y más raro que esos días en los que mi cabeza me decía unas cosas y mi corazón otras. Lo recuerdo con una maravillosa sonrisa en la boca, fueron unos días horribles que acabaron en magia. Sí, magia, lo nuestro es magia; tan increíble y surrealista como ella. Hace diez meses cambiaron muchas cosas en mí, deje de vivir para un mí para pasar a vivir para un nosotros, deje de creer que nunca llegaría un poquito de felicidad a mi vida, empecé a creer que sí había alguien que me podía querer tal y como soy, me ilusioné con la ilusión de alguien que no fuera yo, me convencí que el amor y la amistad van de la mano, comencé a darme cuenta que él era para mí y yo para él. Creo que desde hace diez meses confío en el amor más que en nada en esta vida. Porque hoy miro hacía atrás y veo diez meses pero espero que estos se multipliquen, porque desde que él está soy bastante más feliz.
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